El cowboy pasaba mucho tiempo montado a caballo por lo que no es de extrañar que experimentara la necesidad de sentirse lo más cómodo posible sobre su montura. Y es que la montura era la herramienta más valiosa para el vaquero norteamericano y el símbolo de su estatus. Vender la montura significaba para el cowboy la ruina, algo semejante a tener que desprenderse de las antiguas joyas de la familia.
La expresión "ha vendido su montura" era equivalente a decir que alguien se había arruinado económicamente, e incluso moralmente.
Descubre la evolución de la montura western en los siguientes links:
LOS ORÍGENES
EL SIGLO XVIII, COWBOY Y SADDLEMAKER
EL SIGLO XIX, LAS PRIMERAS GUARNICIONERÍAS
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